Por qué importa
Las articulaciones no se gastan
solas: el movimiento las protege.
El cartílago articular no tiene vasos sanguíneos propios. Se nutre a través del movimiento: cuando te mueves, el líquido sinovial circula y lleva los nutrientes que el cartílago necesita para mantenerse.
Esto significa que el sedentarismo prolongado no es neutral para las articulaciones: la falta de movimiento dificulta esa circulación de nutrientes. No es que el movimiento "desgaste" las articulaciones; en realidad, un movimiento adecuado y progresivo forma parte de su mantenimiento natural.
La buena noticia es que muchas de las cosas que favorecen la salud articular son hábitos cotidianos alcanzables: caminar, moverse regularmente durante el día, mantener un peso corporal razonable, dormir bien y comer con variedad.
